El reto
Las marcas B2B tienen un problema que las de consumo no conocen: venden algo que no se puede fotografiar. No hay producto que enseñar en una mesa bonita, no hay momento de consumo, no hay antojo. Lo que se vende es criterio, fiabilidad y la tranquilidad de que alguien va a resolver.
Ese es el terreno de Gextiona. Innovación, soluciones, compromiso: tres palabras que suenan bien y que dice absolutamente todo el sector. El reto de una marca así no es decir cosas ciertas, es decir cosas propias. Diferenciarse cuando el argumento del competidor es idéntico al tuyo.
Cómo lo abordamos
Con branding, que en B2B significa algo muy concreto: convertir promesas genéricas en una identidad reconocible. Definir el tono con el que la marca habla, el universo visual que la hace identificable y, sobre todo, qué la hace distinta de la empresa de al lado que ofrece exactamente lo mismo.
La estrategia digital hace el resto. En este tipo de negocio, la decisión de compra empieza mucho antes del primer contacto: alguien busca, compara, entra en la web, lee. Trabajar la presencia digital es asegurarse de que en cada uno de esos puntos la marca dice lo mismo, dice lo correcto y da razones para dar el siguiente paso.
En qué se traduce
Una identidad de marca que no se puede intercambiar por la de un competidor, y una presencia digital ordenada, coherente y pensada para convertir.
En B2B no se compra por impulso. Se compra por confianza, y la confianza se construye antes de la primera llamada.